miércoles, 28 de septiembre de 2011

Finanzas Públicas: Quién tiene realmente el poder...

Hace unos días tuve la oportunidad de participar en una disertación en donde el actual Viceministro de Finanzas Públicas Marco Livio Díaz, compartió ante un grupo de catedráticos de una universidad privada, su perspectiva sobre la complejidad del manejo de los recursos del estado.

Marco Livio ha sido colega nuestro en la universidad y reconozco en él a una persona sumamente objetiva y su presentación me dejo pensativo sobre varios temas, entre ellos quien o quienes son en realidad, los que tienen el poder de decisión sobre gran parte de los recursos del estado, es decir de nosotros los Guatemaltecos.

Muchos Guatemaltecos seguimos teniendo la idea de que el presidente es la persona más poderosa políticamente hablando, algunos pensamos que en lo económico tambien. Lo cierto del caso es que al conocer las interioridades de como se distribuye el presupuesto de egresos de la nación, he tenido que ajustar esta percepción.

Por ejemplo: de los Q.56,349.1 millones, un 20% se destina al pago de sueldos de los burócratas (Q.11,282.3 millones), al pago de la deuda se va el 16% (Q.8,751.7 millones), a los aportes institucionales como el Parlacen y otros, se va el 10% de los recursos (Q.5,542 millones).   Hasta acá se ha consumido casi la mitad del presupuesto (46%), que poco se puede hacer para reducir esto rubros en el corto y mediano plazo.

Lo que más me preocupó enterarme es que en manos de los alcaldes está el manejo de casi el 12% del total de los recursos del estado (Q.6,600 millones) a través de los aportes constitucionales a las Municipalidades  y Consejos de Desarrollo, las cuales por el tema de la autonomía municipal, no pueden ser auditadas más que por la Contraloría General de Cuentas, pero que como de todos es sabido, le queda grande el chaleco  para el cumplimiento de tal reto u obligación debido a que su capacidad instalada no es eficaz para ejercer una verdadera fiscalización en los 333 municipios que componen nuestro país.  

¿Se imagina usted semejante cantidad de dinero?, a mi me cuesta hacerlo.  En otras palabras, lo que pagamos usted y yo de impuestos está en gran medida, a la disposición casi discresional, de personas ocupando puestos que por requisito, sólamente deben saber leer y escribir, y en muchos casos cumplen escasamente tal requisito.  Además de lo anterior, en las Municipalidades sigue siendo lícito el uso de ONG's para el desarrollo de los "proyectos" con recursos públicos.  Esto y a saber con que componendas con los señores diputados se consumen este dinero y todavía quedan a deber.

Al ejecutivo, le queda un rubro denominado "Gasto No Rígido" que constituye un 9% (Q.5,326.3 millones) para repartir con cierta discresión entre los diversos ministerios,  para atender desastres, proyectos y otros. Podría discutir otros temas como el aporte a las clases pasivas, aportes constitucionales y otros, que seguramente abordaré en otra oportuniad, pero a mí se dejo bastante perplejo.

La cantidad de plata que manejan los señores alcaldes, muchas veces para hacer canchas polideportivas, salones municipales con su nombre, etc., es bastante relevante y de ahí que me surja el cuestionamiento: ¿Quienes llevan realmente las riendas del destino de nuestro país?


sábado, 17 de septiembre de 2011

Mi percepción es mi realidad

En estos días he estado experimentando una serie de emociones quizá extrañas o que quiza no tanto, relacionadas con el diario vivir, con lo cotidiano.  Resulta que acabo de participar como presidente de una Junta Receptora de Votos en el proceso para elegir presidente en mi país Guatemala.  El evento ha estado plagado de críticas en cuanto a la lentitud del proceso y se maneja entre bambalinas, la hipótesis de que pudo haber habido un fraude electoral.

En este caso particular yo me siento casi testigo de lo que a mi criterio, constituye la semilla del proceso de elecciónes, y esto es el escrutinio de los votos recibidos en una de las más de 16,000 mesas que se establecieron para recibir el voto de los Guatemaltecos.

De que se trata mi sentimiento: Después de haber vivido en carne propia lo que significa un proceso como estos, me molesta la forma tan irresponsable en la que en diversos medios se ha puesto en duda el tiempo que debiera llevar un conteo de los votos.  Es un proceso que involucra a miles de guatemaltecos que deciden donar aproximadamente 20 horas de su vida, en forma initerrumpida, para ayudar a que el proceso sea lo más claro posible.  Los Guatemaltecos y Guatemaltecas que tomamos esta decisión, y lo digo a titulo personal pero estoy seguro que represento sino a la totalidad, a una gran mayoría de voluntarios, lo hicimos para contribuir con el fortalecimiento de la democracia en el país.  Al ser un proceso que involucra a miles de Guatemaltecos voluntarios, minimiza en gran medida la posibilidad de que ocurra un fraude con los resultados.  Maxime cuando estos resultados no favorecieron al que podría considerarse era el candidato del oficialismo aunque sea de forma emergente a como resultaron las cosas al final.

El proceso es muy complejo, la forma de escrutar los votos nadie dijo que fuera sencilla, que falto capacitación si, definitivamente, pero aunque hubieran habido cursos durante las semanas previas, a mi en lo personal me hubiera mucho poder asistir.

En fin, no me atrevo a criticar a los críticos del proceso, ¿porque? Porque de no haber participado casi seguramente hubiera sido uno de los que más hubiera puesto en tela de juicio la manera en que se llevó a cabo el proceso electoral. Lo acepto y lo confieso porque suelo hacerlo.  Mi reflexión es entonces, porque es tan delgada la línea que divide la verdad de la realidad.  Y lo afirmo porque como dicen, mi percepción es mi realidad, y en este caso yo he estado defendiendo a capa y espada lo que según mi percepción fué el evento electoral del domingo recién pasado.  Fundamentado en que el resultado de las votaciones en la mesa que yo presidí, correspondió en un 90% si no es que más, al resultado total de las elecciones.  (pueden consultar en la página web del TSE los resultados de la mesa 484).

El pensamiento final es que si la mayoría de los Guatemaltecos nos involucráramos más directamente en el desarrollo político del país, sería distinta nuestra percepción; seríamos más protagonistas que críticos, y seguramente la realidad fuera diferente.  Intentémoslo por Guatemala.